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Planeta Perdido

Planeta Perdido

El mundo como lo conocemos había cambiado irremediablemente, la civilización estaba diezmada, la humanidad se había perdido, debido al odio, el rencor y la sed de sangre. Los pocos privilegiados que podían vivir cómodamente, se sentían inseguros. La destrucción parecía no conocer límites. Tan solo había una esperanza: El Planeta Perdido.

Entre los privilegiados, había un pequeño grupo, que había conseguido desarrollar una nave espacial, para explorar la habitabilidad de un planeta perdido, cercano a Urano. Los preparativos se habían acelerado los últimos días, y estaban ansiosos, por despegar hacia el nuevo horizonte. 

Partieron en la nave un domingo por la mañana, cuando la climatología les era bastante favorable. El viaje duró unos 90 días, de los cuales, la mayoría los habían pasado con somnolencia, debido a la receta diaria de ansiolíticos que se tragaban para calmar sus nervios y sus mentes. 

Al alcanzar el suelo del planeta perdido, vieron con claridad el entorno circundante, y les dejó boquiabiertos. Nada era como en su planeta, nada era reconocible, por sus características, ni había semejanzas entre ambos. Sus ojos presenciaron un suelo de luz reflectante, que destellaba halos de luz uniformes y continuos. El silencio era una constante, sólo roto por el sonido de sus botas espaciales. Avanzaban temerosos y con extrema cautela, ante lo desconocido. 

Transcurridos los primeros minutos, sus pensamientos se habían vaciado, tan solo contemplaban con estupefacción, las armoniosas formas que encontraban a su paso. Desde figuras geométricas irregulares, de colores chillones, hasta lo que parecía un polvo en suspensión de partículas blanquecinas, que hacían remolinos en torno a ellos. Todo a su alrededor era, como mínimo, sorprendente. 

Miraron el indicador del nivel de oxígeno atmosférico, y los parámetros estaban indicando, según los registros, que el aire era respirable en un 96%. Así que decidieron, sortear entre ellos, quien sería el primero en comprobar, quitándose el casco, las consecuencias de dicha maniobra. Hecho el sorteo, el miembro que había sido elegido, no sabía muy bien lo que hacer, no se atrevía, estaba totalmente paralizado y aterrorizado. El resto rápidamente lo increpó sin miramientos, para que hiciera lo que habían acordado entre todos. Y lo hizo. 

Sí, la suerte estaba de su lado, ya que pudo pasar el primer minuto de respiración jadeante, sin que cayera fulminado en el suelo. Algunos bromeaban, y se lo tomaban con júbilo y regocijo. Uno a uno fueron desprendiéndose del casco, y continuaron su exploración. 

El Entorno del Planeta Perdido

La fascinación del entorno no había cesado. A cada tramo recorrido, se encontraban con sorprendentes objetos, como por ejemplo, unas gotas azuladas y ovaladas que flotaban como en el mar, pero en el aire, o rayos de luz veloces, que cruzaban sobre sus cabezas con extrema rapidez. Pero ni rastro de vida alienígena. 

Todo cambió cuando empezaron a ver una depresión en el suelo, parecida a un acantilado. Se acercaron con lentitud, para poder llegar al borde. En la línea que separaba el borde de la profundidad, se apreciaba una luz azulada, muy luminosa. Ninguno de los presentes, quería llegar hasta el borde mismo de aquél abismo azul, pero había que mantener el tipo de conquistadores valientes. Así que volvieron a su viejo método, y comenzaron un nuevo sorteo, que habría de decidir quién sería el encargado de la avanzadilla. 

A alguien le tenía que tocar, y esta vez fue  otro el desafortunado. El hombre que había salido elegido la anterior vez, respiró profundamente con alivio. Su cometido era acercarse al borde y lo hizo. Se mantuvo a una distancia de unos dos metros. Distancia suficiente para poder contemplar con amplitud lo que estaba por debajo de sus pies. Era un mar de serpientes abominables, con cuernos brillantes y afilados como espadas, que se daban caza unas a otras, y se devoraban. Totalmente petrificado, solo podía contemplar el salvaje espectáculo, con una inquietante incredulidad humana. Escuchó el rugir de aquellas extrañas y bestiales serpientes, y los feroces ataques salvajes que se sucedían. 

Tenía ya pensado retroceder para comunicárselo al resto, y empezar los preparativos para salir del planeta inmediatamente. Pero sólo se quedó, en eso, en la intención. Puesto que desde el profundo abismo, apareció como un rayo una de las serpientes y lo hizo pedazos. El resto de la expedición, vió acongojado semejante ataque trágico y violento, e incluso alguno de ellos llegó a desplomarse sin sentido. Todos fueron despedazados en pocos segundos, y finalmente devorados por la bestia. La incursión en el planeta, había sido un error trágico para ellos. Nadie salvo la grabación de la cámara de vigilancia, quedaría para contarlo.

El Tren Maldito

Un tren maldito oscuro, recorría traqueteando en silencio, las grandes rutas oscuras de la noche más larga. Hacía algún tiempo, no sabía decir cuanto, pero mucho creo, que pernoctaba en aquel maldito tren negro, tan amargo como un viaje sin retorno. Y esa era la impresión que tenía, que era mi último viaje, para bien o para mal. 

Desde mi asiento, podía mirar hacia la ventana, pero la mayoría de las veces que lo hacía no podía ver nada. De pronto el tren hizo una parada, y me dispuse a levantarme, quizá con la intención de poder salir de allí. Sin embargo, esa maniobra no estaba permitida, porque las puertas automáticas no existían, lo que había en su lugar eran cortinas negras que oscilaban de un lado a otro, como en un encantamiento de oleaje. 

El tren negro seguía con su marcha hacia algún lugar desconocido para mí. Mientras deambulaba intentando buscar una salida, en otro instante de parada, vi una ventana abierta al exterior, y lo que ví no me gustó nada, entre en pánico.

La gente de aquel lugar donde estaba brevemente parado el tren, se estaban despedazando. Quiero decir con esto, que se arrancaban los miembros con una fuerza atroz. Podía escuchar como era el crujido sordo de la rotura abrupta de los huesos, y también apreciar con incredulidad, como la sangre brotaba de aquellos miembros desgarrados. 

En medio de aquella descomunal carnicería, donde los gritos eran un coro infernal, yacían cuerpos descuartizados y amontonados al fondo, como si una montaña escultural de cabezas cortadas, vísceras ensangrentadas, corazones arrancados, ojos, partes corporales sin algunos de sus miembros, tuviera algún propósito, como el de poder tenerlos a todos juntos en el mismo lugar, para quien sabe, cualquier propósito oscuro. 

El tren había abierto puertas exteriores, y el clamor de los desgarradores alaridos, fue aumentando, hasta dejarme sin aliento. Mi angustia era tal, que el horror que contemplaba llenaba mi alma de un miedo permanente. Salían del tren la gente, y corrían, huían de dónde se estaba produciendo la batalla de terror y de miembros desmembrados. Todo lo que hacían era inútil para salvar sus vidas. Correr, gritar, hacer frente a aquellos agresores no tenía ninguna solución.

Los que allí estaban eran más fuertes, más despiadados, más expertos, más salvajes, y seguramente, por el tiempo que llevaban allí, algo dentro les daba poder. Llamaba la atención que vistieran de blanco, en aquella negra noche de terror. 

Después de la Primera Parada

El tren arrancó de nuevo y cogió con rapidez la velocidad de marcha constante que llevaba. Había dejado atrás aquel horror, pero algo en mi interior me decía que aquello no había terminado. Y así era. El tren hizo otra parada después de un largo tiempo de trayecto. No sabría decir cuánto de largo, pero al estar tan compungido y aterrado, todo se hacía extremadamente largo en aquel maldito tren.

Ahora desde la única transparencia ventanal donde se podía hacer una fotografía del exterior, se veía una explanada ardiendo con fuerza, el sonido característico de la combustión, se oía con fuerza sobrenatural, con un sonido extra-elevado, que hacía que mis sentidos se vieran estremecidos. Mis piernas temblaban con debilidad, y mis brazos se apoyaban contra el marco de aquella fatal ventana, con gran fragilidad. Mi fuerza, mi valor y mi esperanza eran consumidas por la contemplación de aquel fuego horrendo que reinaba en aquel lugar. 

Lo más inquietante es qué pasaría ahora. El tren no se movía, permanecía parado, frenado quizás por aquel incesante fuego, pero las pesadillas a veces superan a las propias pesadillas, y el fuego cambio de su color característico, a un color blanquecino. Fue entonces, cuando aparecieron entre aquellas llamas algunos rostros desencajados de gente, con expresiones horrendas de dolor, y consumidos por algún poder que les sometía.

Se pedían ayuda los unos a los otros, en tumultuosa manifestación de dolor. Lloraban sin cesar y con desgarro y dolor. Me emocioné de tal modo, que yo también rompí a llorar con gran tristeza. En ese momento el tren volvió de nuevo a abrir puertas, y nuevamente la gente salió de él. Así, mirando hacia atrás se despedían, de lo que hasta ahora había sido un refugio maldito, pero al fin y al cabo un refugio, pues una vez fuera del tren, la situación era extremadamente mucho más inquietante, por no decir infernal. 

El tren arrancó de nuevo, pero no sin antes recibir el impacto de algunos cuerpos, de la gente que acababa de salir de él, que intentaban aferrarse como fuera, para no quedarse en aquel lugar de crematorio humano, y para poder evitar aquella tortura infinita, e indeseable. Lo que hacían era inútil, puesto que nada más tener contacto con el tren, un artilugio parecido a un sistema de cuchillas los cortaba en pedazo. Quedaba de ellos, solo unos restos irreconocibles y nauseabundos restos. Pensaba en mi interior, que no cabía ya más horror en aquel tren y en aquel maldito viaje. Pero estaba totalmente equivocado. 

El tren avanzaba en su recorrido nocturno, el interior de los vagones era oscuro, muy oscuro, y por supuesto no podía ver o distinguir a nadie allí. El tren siguió, y siguió con su avance diabólico, durante el cual, el tren era atacado sin cesar desde afuera, por unas fuerzas cada vez más sobrehumanas y sobrenaturales, primero eran bustos parecidos a hombres con armamento pesado, apuntando hacia el tren, y descargando toda su potencia armamentística, con un estruendo ensordecedor, todo tipo de artefactos y bombas incendiarias llegaban a impactar de lleno en el tren, lo que hacía retemblar la estructura de acero , pero el tren seguía impoluto, sin daños que le hicieran descarrilar o hacer explosión.

La Travesía Maldita

El trayecto del tren maldito proseguía su marcha, y yo desgraciadamente dentro de él, veía cada vez cosas más atroces durante el mismo. El tren volvería a ser atacado por, esta vez, gigantescas monstruosidades, aberrantes y malignas, que intentaban parar el tren a toda costa, pero sin éxito. El tren maldito cumplía su función sin piedad. Cada vez que algún ser se acercaba los suficiente para tocar el tren, saltaban en pedazos, envueltos en una mezcla de sangre, tripas y tendones. 

El tren volvió a hacer otra parada, y esta vez una puerta se abrió para mí. Baje dos escalones, y pise tierra firme con alivio. Di la vuelta y ví lo que hasta ahora había sido toda mi vida, un tren gigantesco por su altura, y sus extraordinarias dimensiones, un tren negro por fuera, y iluminado con luz blanca por dentro.

Con todo, era un tren horrible. Aparté la vista rápidamente, quería olvidarme de aquel tren y de lo que había visto a través de él. Intenté alejarme, cuando el tren avanzó en su marcha, vi como pasaban los malditos vagones, cuando algo me distrajo, eran unos monstruos grotescos que venían siguiendo al tren, eran cientos, todos sedientos de venganza y de sangre, y entre sus descomunales bocas, traían miembros humanos, que devoraban con gran ferocidad.

Bueno contra aquello, nada podía hacer, así que mi muerte era inminente.

Acantilado Escarpado

Pronto amanecería, y con el amanecer, el sol podría volver a salir. Sin embargo, ese día tardaba más de la cuenta en amanecer. Aún permanecía la espectacular vista del cielo estrellado, bajo la luz del alba. Los tonos azul oscuro eran los predominantes ese día.

En su parte del cosmos, la luna brillaba con fuerza, con una luminosidad casi incandescente. Aquél foco de luz plano no tenía casi sombras en su grandeza. Así observaba la nunca soñada luna, pero siempre a menudo vista en la noche estrellada.

El viento soplaba frío y penetrante, con un sonido suave y continuo, como el de un susurro en la noche, como una onda suave de tono bajo.

Sonó de repente un estrepitoso estruendo, que llamó mi atención. Miré en dirección al impactante, fortuito y sonoro clamor. Ahí vi desde mi posición elevada, el romper violento de las olas del océano, contra las agujas afiladas de piedra rocosa, irregularmente desgastadas a través de largos años de embates violentos.

Era la hora del amanecer, y la luz  de la mañana hizo un gran esfuerzo por aclarar su tono, pero permaneció en semipenumbra, debido a una espesa niebla húmeda y fría, que subía lentamente desde el fondo, hasta mi posición.

Cuando mi cuerpo pudo reaccionar al despertar de mis sentidos, vi que estaba encaramado, en lo alto de un escarpado acantilado. Hacia arriba tan solo quedaban algunos metros para llegar a la cota más alta de la roca.

Subir era imposible, arriesgado y totalmente peligroso. La roca estaba como cortada en fragmentos puntiagudos, lo que profería un aspecto de inaccesibilidad y de hostilidad al mismo tiempo.

Me dispuse a bajar hacia el fondo del acantilado, pero el peligro era tal, que nada hacía presagiar el éxito de ese propósito. Cuando intentaba desescalar dos pasos, habría de retroceder uno, para sentirme a salvo, en una zona de posición firme, y fuera de peligro.

La niebla fue disipándose, y la claridad de la vista, fue desoladora. El acantilado era un risco, un islote, en el que el embravecido océano, golpeaba continuamente sus olas. El espanto de estar en aquel lugar, me encogió hasta llegar a sentirme insignificante.

A pesar de todo, volví a intentar bajar, rodear el islote, y poder al menos ir disminuyendo la altura, que ya me empezaba a producir vértigo. Aquella tarea, era lo más peligroso que había hecho en mi vida.

Cualquier intento de bajar, entrañaba un riesgo mortal a cada paso. Poner el pie en una zona era una tarea muy difícil por lo resbaladizo de la roca. Las manos aún tenían más capacidad de agarre en la viva y húmeda roca, pero cada vez era más doloroso el intento de afianzarse, y hacer fuerza para sujetarse.

Al cabo de algún tiempo, entre intentos vanos y miradas furtivas hacia el fondo, hicieron que perdiera por el sudor, gran cantidad de agua. Así que la sed empezó a hacer acto de presencia.

No tenía la más remota idea de porqué me encontraba en aquel lugar tan horrible y peligroso, tan aislado y solitario, y tan tenebroso. No quería ni pensar en el final de aquella situación. Así que únicamente mis pensamientos producían la cruda realidad, la de que era una pesadilla de la que no podía salir, en la cual que estaba atrapado allí.

Pesadilla o no mis lectores, la situación es que de ninguna manera se podría bajar de allí. Así que piensa fríamente en que podrías hacer ante tal situación.

Diablo Rojo

La Historia del Diablo, es la más antigua de todas, pero en esta ocasión os voy a relatar un episodio de los muchos que se producen cuando aparece el Diablo en sus vidas. 

Hoy en día hay firmes creencias de que el diablo penetra en la psique humana a través de la música. En este caso las creencias hacen referencia a la música satánica o satanista, tan de moda en nuestros tiempos. Para otras personas esa música, es prácticamente inofensiva. ¿A quiénes hacer caso?

Una vez más, hay que retrotraerse a Paganini, un músico que tocaba el violín de forma genial, que tenía un físico escuálido, con una figura delgada y afilada. Este virtuoso músico, fue acusado de tener un trato con el Diablo. Este genovés Niccolo Paganini (1782-1280), considerado el mejor violinista de todos los tiempos, fue acusado y aún lo es, de obtener una selecta virtud para tocar el violín, gracias al Diablo. 

Dicen las malas lenguas, que la madre de Paganini tuvo un sueño con el Diablo, el cual, le ofreció un trato, para que su hijo fuera un violinista de fama mundial. Enterado su padre, Antonio Paganini, no hizo sino, alentar el sueño de la madre de Paganini, obligando a su hijo pequeño Niccolo a practicar durante más de diez horas diarias. 

Pues bien, la música satánica, por ejemplo, no produce sordera, tan sólo hay que alejarse de los potentes amplificadores de altavoces, que usan estas bandas de música satánica, o bien, no utilizar los casos con excesivo volumen. 

En otro orden de cosas, el Diablo ha dicho a sus fans que prefiere la música clásica a todo ese rollo del rock satánico. Esas voces que ponen de monstruo, y la parafernalia de nieblas y encarnaciones supremas. 

A pesar de que la música satánica hace propaganda, con un estilo de vida basado en la maldad, el genocidio, el crimen, las drogas y los zombies, no ha conseguido aún superar la categoría diabólica del violín de Paganini

De acuerdo con el Apocalipsis de San Juan, el mal nació después de la creación cuando un grupo de ángeles, a las órdenes de Luzbel, se rebeló contra Dios. 

Los atributos del Diablo eran lo contrario a los de Dios. Dios era sinónimo de belleza, luminosidad, y bondad, El Diablo se le percibía con fealdad, oscuridad, malandrín y burlón, además de mentiroso, fanfarrón y vanidoso. Conocía las cosas ocultas del pasado, presente y futuro, podía influir y engañar a los hombres, metérseles dentro, e invadir su mente. Le catalogaron de ilusionista, porque hacía aparecer y desaparecer objetos. Además de esto, tenía la facultad de gobernar la naturaleza, causar enfermedades, producir ingentes plagas y sequías o inundaciones, incluso castigar severamente de forma física a los humanos. En este punto, hay que señalar que, al menos, al resto de los animales, no les hacía ningún daño objetivo. 

Por la presente todo se resumen en que el mal, es un castigo de Dios, ejecutado por el Demonio. Dios el justo, pero a la vez, el auténtico todopoderoso severo y temible. 

Dicen las malas lenguas, que el primer pacto que se conoce del Diablo, se produjo en la extinta Antigüedad, cuando éste consigue salvar la vida de un esclavo que había renunciado a su bautismo y se había entregado al Diablo a cambio del amor de la hija de un senador. 

Volviendo al inicio de la historia, prosigo con mi relato.

El Diablo Rojo

Empieza con el camino de un hombre, que iba sólo por una senda en dirección a no se sabe muy bien qué lugar, pensativo y recogido en su consciencia, caminaba pausadamente, sin contemplar nada de lo que había a su alrededor. Simplemente miraba al suelo, y solo veía el acompasado movimiento de sus pies al caminar. 

Pues bien, en ese instante, comenzó a escuchar un ligero gemido, que se convirtió en un llanto suave desconsolado de tristeza. Cuando levantó la vista para ver lo que era, pudo ver a un niño vestido de rojo. Un niño bastante pequeño, que lloraba, ahora sí, lo veía con claridad, como gemía y lloraba, con una mano en su boca, y la cabeza inclinada hacia abajo. 

El hombre se aceleró levemente el lento caminar que llevaba hasta entonces, para acercársele, y preguntarle qué le pasaba. Pero cuando estaba a dos escasos metros de él, el niño levantaba la cabeza, y con cara alegre y divertida, decía: 

Hiiiiiiiii… Huuuuuuuuu… Hú.

Y acto seguido, salía corriendo como una liebre hasta que llegaba a una distancia de unos 20 metros. 

El hombre, desconcertado, volvió a avanzar sobre sus pasos, hasta llegar al niño, y volvió a repetirse la acción del pequeño: 

Hiiiiiiiii… Huuuuuuuuu… Hú.

El hombre, esta vez estaba ya enfadado, y corrió hacia el niño para reprimirlo, y advertirlo. Pero cuando estaba a escasos dos metros de él, el niño volvía a decir lo mismo, y volvía a salir corriendo otros 20 metros. 

Hiiiiiiiii… Huuuuuuuuu… Hú.

El hombre repitió los mismos gestos, y los mismos actos durante algún tiempo, hasta que el niño desapareció de repente. 

Aquél hombre había sido visitado por el Diablo, personificado en la figura del niño vestido de rojo. Un pequeño tunante, simpático y burlón, que lo único que pretendía era enojar, sacar de quicio al hombre. 

Esta es la verdad sobre el Diablo. Utiliza sus tretas para divertirse él, y a la vez hacer daño. Parece un contrasentido, pero en realidad es muy efectivo. 

El relato ha finalizado, si sacas alguna conclusión, guárdatela en tus reflexiones. 

Se considera al Diablo como un ser o espíritu intangible, el éter, era su mundo, pero los humanos, siempre lo representaron, aludiendo a formas corpóreas, en las que predominan grandes dientes afilados, cuernos y colas. ¿Quizá vemos al Diablo como un animal despreciable? Puede ser. 

Todos estaremos de acuerdo, que por gran mayoría, la representación del Diablo, es símbolo de fealdad, reflejo del miedo y la angustia, con atributos de ferocidad y ser salvajemente irracional. 

Pero si a algún animal se a asimilado es a la serpiente. Así fue como se representó en el Génesis, cuando Eva lo vio por primera vez. 

Otros lo ven como una Bestia, una criatura nauseabunda y peligrosa, carente de clemencia. 

Otra forma muy conocida es la del Leviatán, un conocido por todos, monstruo marino, ya contenido en el Antiguo Testamento. Éste monstruo o Diablo, tenía la función de introducir por su boca a los condenados al reino del Infierno. 

La Dimensión Desconocida

Existen creencias de que los seres humanos cuando fallecen, pueden ir al cielo o al infierno, reencarnarse, o integrarse con la naturaleza, pero sigue siendo intrigante, la cantidad de sucesos extraños que acontecen a algunas personas en el mundo.

Dichas presencias las conocemos con el nombre de fantasmas, seres del más allá, espíritus del otro mundo, almas en pena, o apariciones sobrehumanas. La existencia de contactos fantasmales existe desde el albur de los tiempos. Contactos inexplicables con energías o entes, que no podían verse de forma física. En muchos de estos contactos los denominados fantasmas, buscan transmitir algún mensaje importante, en muchas ocasiones, a un ser querido, para avisarle de una buena nueva, o augurarle algún fatal desenlace. En realidad se trata de advertencias, sobre algunas cosas en particular.

Para algunos videntes hoy en día, sentir miedo ante una presencia no siempre tiene que estar de acuerdo, con el contacto en sí, ya que algunos de estos espíritus desconocidos no traen malas intenciones, ni provocan ningún extraño suceso.

Otros hablan, sin embargo, de que hay fantasmas que lo que traen consigo es maligno, se manifiestan con mucha fuerza, y pueden llegar a paralizar a la persona víctima de este espíritu. Las malas vibraciones se suceden, lo cual indica que la desconocida presencia no proviene de lo que podríamos llamara la luz, la esperanza, o la bondad de seres sobrenaturales.

En una dimensión desconocida se produce el comienzo de la presencia de algún ente o espíritu. Es así, por ejemplo, que en un viejo castillo, se pueda escuchar con claridad, el llanto terrible y aterrador de un niño, un niño o recién nacido que sufre, que no para de llorar durante horas y horas, y que tan solo con sufrir esta experiencia, las personas se cohiben, y se abstraen, hasta que abandonan la estancia. Dicho lo cual, después de haber superado el episodio, las personas se alivian y vuelven a sentirse totalmente a salvo.

Una persona aseguró, que en su visita turística a un castillo medieval, en el cual se celebraban torneos medievales, es decir, luchas a caballo y espada, entre caballeros, había sufrido una fuerte presencia sobrenatural. Lo explica de tal forma:

«Estaba allí, disfrutando del alborozo de la lucha, bebiendo vino, y comiendo carne con las manos, al estilo medieval, animando a los contrincantes, y vociferando, al igual que los cientos de personas, que rodeaban el particular campo de batalla del castillo. Cuando terminó el espectáculo, la gente fue retirándose intermitentemente, hasta quedar casi totalmente vacío. Fui uno de los últimos en salir, y por lo visto, todos se habían apresurado y abandonado el castillo. Tenía sed, y fui a por una botella de agua, a una sala enorme del castillo que tenía una barra en uno de sus laterales, la sala era totalmente cuadrada. Allí, empece a sentir el llanto de un niño, un llanto incesante, rabioso. No paraba, y llegó a ser repelente. De repelente, pasó a casi inmediatamente insoportable. No dejaba de gritar desgarradoramente, la voz de aquél recién nacido. Lo pasé ma, me angustié, hasta el punto de abandonar aquel lugar apesadumbrado, y a la vez aliviado una vez fuera.»

Esta persona, aseguró días más tarde haber entrado en pánico, y no supo explicar porqué el oía aquel llanto del recién nacido, y los demás, personas trabajadores del castillo, desde la camarera, y el resto de las personas que se encargaban del espectáculo medieval, no percibían nada extraño. Pero para él el llanto era claro, nítido, y además reforzado con el eco de un antiguo castillo medieval. Parece evidente que esta persona, contacto con una dimensión, al menos para el resto de los que le acompañaban en ese momento, y lugar.

Se dice que algunos de estos fenómenos sobrenaturales se subscriben a lugares donde algunas personas han hecho el mal, han cometido crímenes execrables, o son por ejemplo manicomios, conventos antiguos, cárceles u hospitales. En estos lugares es habitual que se sucedan cosas extrañas. Apariciones, voces, llantos desgarradores… Fuertes golpes, desaparición de objetos personales, sensación de miedo, pánico, horror diurno, son algunos de los elementos que se producen, cuando asistimos al contacto con una presencia sobrehumana.

En algunas ocasiones puede darse la comunicación, con una fuente de otra dimensión, en plena calle, en un parque, en un jardín o en una playa. Tanto es así, que algunas personas aseguran haber visto en alguna ocasión, a una joven para ellos desconocida, e incluso de otra región, con aspecto demacrado caminando por la calle, portando raídas ropas, sucia y desaliñada, pidiendo ayuda para encontrar a su hijo, pero cuando se giran para volver a ver a tan demacrada figura, la mujer ya ha desaparecido.

En estos y otros casos la presencia parece tan real, tan viva, que nadie piensa por norma general, que esa figura no exista realmente entre nosotros. La aceptan como a una persona más con la que se cruzan por la calle. Sin embargo, es una visión paranormal, una de tantas, que tienen una difícil explicación racional.

Podemos preguntarnos ahora si en realidad existe esta dimensión desconocida. Lo cierto es que para las personas que han sufrido algunos fenómenos paranormales, son reales. Así lo cuentan, como cualquier historia real pasada, por lo tanto como tal si existe esta dimensión.

Uno de los casos más populares hoy en día, es el de un colegio cerrado por la presencia de fantasmas. En este colegio, varios estudiantes y profesores aseguraron haber visto una forma negra, y otras apariciones sobrenaturales. Una alumna sintió como un fuerte ente entraba en su cuerpo. Con estos acontecimientos, la población local no dudó en enviar al colegio, a sanadores, espiritistas, algún brujo, psiquiatras, y otras autoridades, para averiguar el sin sentido, del pánico que alumnos y profesores sienten, cada vez que pisan el colegio y se trasladan de un lugar a otro dentro del mismo. Las noticias emitieron un escueto comunicado, anunciando que se trataba de un claro caso de histeria colectiva.

Algunos estudiosos de la dimensión desconocida, creen que aún pensando que el contacto con seres extrasensoriales, puede estar provocado por alucinaciones visuales, o por la atrofia de determinadas partes del cerebro, o incluso otras enfermedades como el alzéhimer, es muy difícil achacar cada testimonio, a estas enfermedades concretas.

Los psiquiatras aseguran, que muchas de estas visiones de otra dimensión, son producto de complejas alucinaciones visuales, que se relacionan con una alteración en las redes de control de la atención. Todas asociadas a una menor actividad de la red dorsal de atención, implicadas en la corteza cerebral frontal y la parietal dorsal posterior.

Estos mismos psiquiatras quieren combatir el fenómeno de las presencias de otra dimensión, y eliminar las visiones, de forma física, es decir, por medio de intervenciones adecuadas, como el entrenamiento en control atencional e inhibición, fármacos, y procedimientos quirúrgicos invasivos.

En definitiva, quieren tratar la dimensión desconocida, como una esquizofrenia.

Si algún día sientes que hay alguien en la misma habitación donde tú estás y, sin embargo, te encuentras solo, puedes extremecerte, contarlo a tus allegados, e incluso bromear con ello, pero nunca vayas a ver a un psiquiatra, porque la cosa puede ir a peor. Hay que pensar, si es más escalofriante, sentir una presencia, o acudir a una cita concertada con un psiquiatra.

Para finalizar para aquellos de la psicología de la imaginación, que explican las visiones sobrenaturales, con la forma del movimiento físico del cuerpo humano y el cerebro, como podrían explicar el desgarrador llanto de un bebé en una sala de un castillo, que una persona sintió, sin que los demás se percatasen de nada.

Para ciertos estudiosos, si creemos en fantasmas, y experimentamos sensaciones de presencias de otra dimensión, cómo sabemos si estos acontecimientos están ocurriendo realmente. Por eso dirigen sus investigaciones al sistema nervioso, y no al objeto de la aparición en sí.

Presencia Demoníaca

Era casi medianoche cuando Jorge, de diez años, estaba sólo en su habitación, cuando de repente se aterrorizó. Una canción psicodélica sonó a través de la habitación vacía. La radio se había encendido sola. 

Jorge permanecía paralizado, encerrado en estado de angustia y sobrecogimiento, una forma aterradora de estar. Quería moverse o llorar, pero le fue imposible. Entonces él sólo escuchó la canción.

Esa fue la primera experiencia directa de Jorge con el mal aterrador, pero no la última. Con el paso de los años, los episodios de terror se fueron sucediendo. 

Esta es la primera fase de la actividad demoníaca, o la presencia demoníaca, los primeros pasos tentativos del diablo en un ser humano. 

En todas las víctimas de una presencia demoníaca, es común este inesperado inicio. 

Un respetado líder católico por sus creencias dijo: «Mis encuentros más frecuentes con el mal, involucran sombras negras y figuras que veo por el rabillo del ojo… incluso en azulejos, paredes, o cortinas, figuras de concentración del mal en estado puro. Éstas pueden parecer caras, caras deformadas demoníacas, símbolos del mal, como estrellas invertidas, etc. A veces, parecen moverse. 

En el caso particular de este líder católico, las figuras que veía por el perfil de la visión, casi siempre se movían, y cuando intentaba centrar la mirada, se fundía y una sombra negra fluida se difuminaba por las esquinas de la habitación, o hacia el techo de la misma. 

Veía estas cosas con frecuencia, según relata, casi todos los días. Sus encuentros son visualmente aterradores, con infestaciones de cuervos, alfombras de arañas, gatos que se reúnen para mirarlo desde el porche delantero de su casa, objetos que vuelan a través de la habitaciones de su casa y figuras inhumanas paradas en la profundidad de los pasillos en penumbra. 

La presencia del mal también se manifiesta a través de otros sentidos además de la vista. «Ocasionalmente escucho cosas, voces lejanas y entrecortadas». 

Otras víctimas de la presencia demoníaca, aseguran haber notado un intenso y fuerte olor a azufre. Luego veían un figura grotesca, un demonio de baja estatura, de aspecto realmente desagradable, deforme. Aveces recibían grandes sobresaltos, no aptos para cardiacos, del estilo de gritos, y ruidos ensordecedores. 

Según fuentes exorcistas del Vaticano, escuchar estos gritos, equivale a escuchar los lamentos de los condenados. 

Pro hay un fenómeno que se repite entre las personas que han sufrido una presencia demoníaca. El sentir que alguien en el lugar en el que se encuentran le está observando fijamente. 

Para algunos eclesiásticos existen tres órdenes de realidad. Existe la existencia divina, justo debajo está el mundo sobrenatural, el mundo de los espíritus, ángeles buenos o malos. Luego está el mundo natural, donde habitamos. Pero los seres humanos también participan en lo sobrenatural. Ellos creen que algunas personas están más en sintonía con el mundo sobrenatural que otras. En concreto, perciben mejor las presencias demoníacas. 

Para la Iglesia una de las mayores necesidades es defenderse del mal que llamamos Diablo. 

Para muchos el mal es una fuerza activa, un ser vivo y espiritual pervertido y que pervierte a los demás. Es una realidad terrible, misteriosa y aterradora. 

El Vaticano tuvo que publicar normas actualizadas de exorcismo en 1999, ante los comportamientos de las presencias demoníacas. 

Los demonios son una parte ineludible del Antiguo Testamento. Se nombran allí. Lucifer en Isaías. Asmodeo en Tobit, Satanás en Job. Y el Nuevo Testamento se asemeja a la venida de Cristo como Exorcista, que desciende a la Tierra para poner fin al reinado de ese hombre fuerte, Belcebú. En palabras de San Juan. «La razón por la que apareció el hijo del hombre fue para destruir las obras del diablo«. 

Alguna forma de creer en los demonios es parte de cada religión en todas las épocas, y el mundo diabólico persigue a los modernos sin religión, también. La mayoría de las películas de terror funcionan al sugerir que hay otra capa en el mundo, una que no vemos a menudo, la cual, está llena de oscuridad. Pincha un poco, y el caos se expande.

Algunas víctimas de las presencias demoníacas, han llegado a expresar que lo que les acecha, tiene algún tipo de instinto animal, y que carecen de la inteligencia como tal conocida. 

Se ha señalado que el diablo, al rechazar el bien supremo de Dios, también rechazó los bienes secundarios, como la inteligencia, pero eso no significa que no sea inteligente. Un exorcista reconocido dijo una vez que lo que nunca se debe hacer es razonar con el diablo. 

Podríamos concluir que la naturaleza del mundo demoníaco tiene un sentido. La presencia demoníaca pretende una colaboración de voluntad malévola, con un insecto desconocido y altamente desarrollado que nos odia y que quiere estar con nosotros para siempre. 

Hay que tener en cuenta que si la primera fase de la presencia demoníaca, viene por iniciativa del diablo, la segunda fase viene por nuestra cuenta. 

Hay dos formas para que el diablo entre en una persona, una el pecado, la segunda es una persecución a una persona buena, con el fin de corromperla. 

La presencia demoníaca se puede producir de cuatro formas. La primera es la infestación (como en las casas con fenómenos inexplicables), la segunda la obsesión (una persona es acosada directamente por el diablo, ya sea por medio de tentaciones intensas o por un suceso particular de la vida personal). La tercera es la opresión. Un ataque externo de espíritus malignos a una persona, que acaban con el ánimo y el control de la persona. También por medio de sucesos externos para asustar a la persona, como sacudir o hacer temblar la cama cuando la persona está en ella. La forma más grave de todas es la posesión, que puede ser parcial (que significa que está en cierta parte del cuerpo), y la posesión total (que significa que el diablo toma el control de la conciencia de la persona. 

Tutankamón

La maldición de Tutankamón es una de las leyendas más conocidas de Egipto. La tumba de Tutankamón fue descubierta en 1922 tras 3.000 años oculta. Las muertes de los principales descubridores popularizaron esta leyenda. 

Desde el descubrimiento de la tumba de Tutankamón, miles de visitantes empezaron a realizar visitas. Algunos de éstos murieron a los pocos días, el muerte más llamativa fue la de uno de sus propios descubridores, Lord Carnarvon, que murió repentinamente a causa de la picadura infecciosa de un mosquito. A su fallecimiento le siguieron el de numerosos miembros de su familia. 

Se dice que en el momento de la exploración de la tumba, se empleó un canario como guía, para constatar la presencia de oxígeno en las cavidades, pero éste fue devorado por una cobra en las inmediaciones del sepulcro. 

Los nativos y habitantes del lugar consideraron este suceso un mal augurio, pues el reptil era un viejo símbolo de la monarquía egipcia. 

La leyenda de Tutankamón dice que todo aquel que interrumpa el descanso eterno de una momia estará destinado a morir. Ya entrado el siglo XX la maldición fue popularizada, debido a la muerte de sus descubridores. 

Lo que más impactó a los periodistas de la época, fue descubrir en la autopsia de Tutankamón que éste tenía una herida justo en el mismo lugar donde a Lord Carnarvon le había picado el mosquito. 

Llegaron a sumar hasta 30 muertes y todas ellas se relacionaron con la apertura de la tumba, con lo que cada vez eran más los que creían firmemente en la maldición de la momia. 

Del total de las personas que hicieron una visita a la tumba, ocho personas murieron, siendo todas por causas totalmente naturales. 

Sin embargo, otras muchas muertes que se produjeron con la maldición, se debió a la relación con un posible hongo mortal, que podría haber crecido en la tumba en la época del descubrimiento. 

Para otros la maldición es real, y se apoyan en el «Papiro de Nu«, perteneciente a El Libro de los Muertos, conservado hoy en día en el Museo Británico. Para éstos, la momia es un cadáver que regresa físicamente del más allá para atormentar a los vivos, un resucitado que viene con sed de venganza, para ajustarnos las cuentas, dispuesto a hacernos daño, y a acabar con nosotros de forma brutal. 

En la foto anterior se puede ver una de las representaciones más famosas, el «pesado del corazón de Ani junto con una pluma que representa a Maat«. Es el símbolo de la armonía cósmica en la cultura egipcia. Después de confesar que se era puro, llegaba el momento de demostrarlo. Para ello era necesario pesar el corazón del difunto, en lugar en donde quedaban grabadas todas las acciones llevadas a cabo en vida. La gran balanza de oro es manejada por Anubis, mientras Thot, el dios de la sabiduría, tomaba nota sobre un papiro, ante la acechante mirada de Ammut, el devorador. En un plato, el corazón del difunto; en el otro; la pluma de la justicia de la diosa Maat. Los dos debían estar equilibrados para que Osiris permitiera el paso de la momia hasta su reino de los muertos, los campos de Ialu. En caso de no ser así, indicaba que su vida había estado cargada de pecados y malas acciones, por lo que era engullido por Ammut

En la época de los antiguos Faraones la esperanza de vida no llegaba a los treinta años, con lo que los egipcios tenían por costumbre comenzar pronto a prepararse para la otra vida. 

Los antiguos Faraones eran adorados como dioses y por eso se construyeron las grandes pirámides de Guiza, para albergarlos. Los Textos de las Pirámides, son los escritos religiosos más antiguos de la Humanidad. Estaban reservados exclusivamente para el Faraón y su esposa, algunos tenían como finalidad ayudar al resucitado a alcanzar con éxito el reino de Osiris, la divinidad más importante del mundo funerario para los egipcios. 

Los textos jeroglíficos del Papiro de Nu, eran para ellos un texto mágico, que debía de ser declamado a viva voz por el difunto para poder traspasar una puerta, cruzar un peligroso lago de fuego, conocer el nombre del guardián del lugar y descubrir los entresijos de un complicado laberinto. 

Los egipcios además practicaban complejos rituales funerarios con los que pretendían garantizar el descanso eterno. La momificación era parte fundamental del proceso, y cualquiera que se atreviera a profanarla sufriría en la posteridad las viejas maldiciones de los sepultados. Los mismo ocurría con los objetos sustraídos pertenecientes al difunto.

En 2007, un joven alemán (cuyo nombre nunca fue revelado por las autoridades) viajó a Egipto para devolver una pieza aparentemente maldita. Su periplo comenzó unos años atrás, cuando su padrastro exploró el Valle de los Reyes y recogió un objeto (una pequeña estatua de Osiris), como recuerdo de su viaje. Cuando volvió a Europa, el ladrón fue aquejado por una extraña fatiga, fiebre, parálisis y finalmente la muerte. La familia concluyó que el hombre continuaría sufriendo aún después de muerto, y determinó, que la única forma de acabar con su maldición sería devolviendo el objeto a su lugar de origen. 

Otro de los grandes misterios relacionados es el de la estatua de Neb Sanu que giraba lentamente al cabo del día para luego permanecer inmóvil durante la noche. El suceso se hizo viral cuando las grabaciones de las cámaras de seguridad del Museo donde se encontraba se vieron en Internet. Este suceso provocó un cúmulo de teorías, y todas coincidían en lo esencial, que el objeto había sido poseído por el espíritu errante del propio Neb-Sanu

Aunque se ha estudiado el fenómeno, y los expertos han concluido mediante sensores situados bajo la vitrina donde está la estatua, y los cuales, han concluido que se debía al tráfico intenso de las hora punta por su coincidencia, el hecho no deja de ser una paradoja. 

Hombre Lobo

El hombre lobo es un animal mitológico, que ha dado pie a numerosas historias en todo el mundo, y más de una pesadilla. 

Los hombres lobo son, según algunas leyendas antiguas, humanos que se transforman en lobos sedientos de sangre, viciosos, y cuyo poder sobrehumano les fortifica. 

Los hombres lobos no pueden controlar su deseo de matar a los humanos y animales en general. 

Aparecieron por primera vez en la mitología griega con la Leyenda de Licaón o Lycaon. A los hombres lobo se les dice Licántropo del griego (likos-lobo, anthropos-hombre).

Lycaon recibió la herencia de su padre Pelasgo cuando murió, su sabiduría se veía empañada por sus múltiples sacrificios humanos, estableciendo así lo que se llamaría la antropofagia, o sea, comer carne humana. 

Hoy en día la antropofagia se encuentra prohibida, aunque haya varios pueblos antiguos que aún incurren en esta práctica, y otros aparecen ligados indisolublemente al satanismo y a los rituales de grupo

En América, algunas culturas aborígenes practicaban la antropofagia con un fin religioso o ritual. Los historiadores han comprobado que los aztecas, los guaraníes y los caribes solían desarrollar este tipo de canibalismo. 

Cuenta la leyenda, que Lycaon de Arcadia fundó la ciudad de Licosura, la ciudad más antigua de toda Grecia. En lo más alto hizo construir un gran templo en honor a Zeus, en el que todos los días sin excepción se practicaba el sacrificio de humanos, no se sacrificaban personas del lugar, sino a los viajeros o forasteros, que pasaban por su territorio. Zeus se hizo pasar por un visitante, sin embargo, los arcadios se dieron cuenta de que era un dios porque reflejaba luz, sin embargo, Lycaon desconfiado, quiso saber si era o no un dios y le sirvió un banquete de carne humana. Le ofreció al dios Zeus una comida hecha con los restos de un niño sacrificado, y como castigo, el enfurecido Zeus destruyó el templo con sus rayos, y convirtió a Lycaon y a sus descendientes en lobos. 

Zeus el bienhechor le dio la gracia de que cada diez años, si no había comido carne humana, volvería a ser humano. Pero cada vez que retornaba a la forma de hombre volvía a hacer sacrificios y a comer carne humana, volviendo así, a convertirse en lobo. Lycaon no se resignó, cada cierto tiempo en noches de luna llena salía al claro del bosque o a los caminos a aullar pidiendo el perdón de Zeus, pero además se saciaba comiendo a todo aquél que pasara por su territorio. 

En un pasaje de Ovidio se describe la metamorfosis sufrida por Lycaon: 

… Intentó hablar, pero su voz se convirtió en
un aullido resonante. Su alma hambrienta infectó sus mandíbulas;
sus ansias asesinas se volvieron hacia el ganado; seguía poseído
por la sed de sangre. Sus prendas se cambiaron a un abrigo peludo y sus brazos
en piernas. Ahora se transformó en un lobo.

El Lycaon de Ovidio es el origen del hombre lobo moderno, ya que la manipulación física de su cuerpo depende de su comportamiento inmoral anterior.

Llegado el año 1521, los franceses Pierre Burgot y Michel Verdun presuntamente juraron lealtad al demonio y afirmaron tener una pomada que los convirtió en lobos. Después de confesar haber asesinado brutalmente a varios niños, ambos murieron quemados en la hoguera por sus crímenes monstruosos. 

En el siglo XV en Bedburg, Alemania, surgió el que parece ser el hombre lobo más notorio de todos. Según el folklore local, Peter Stubbe, un rico agricultor, se convirtió en una criatura parecida a un lobo por la noche y devoró a muchos ciudadanos de Bedburg. 

Peter fue culpado de los múltiples y horribles asesinatos después de ser arrinconado por cazadores que afirmaron, que lo vieron cambiar de forma (de lobo a forma humana). Tuvo una ejecución espeluznante después de confesar bajo tortura que mataba salvajemente animales, hombres, mujeres y niños, y comías sus restos. También en su testimonio declaró que poseía un cinturón encantado, que le confería el poder de transformarse en un lobo a voluntad. Sin embargo, el cinturón nunca se encontró. 

Otras leyendas aseguran que los hombres lobo cambian de forma a voluntad debido a una maldición. Además de afirmar que las personas que eran rasguñadas o mordidas por un hombre lobo, se convertían en lobos.

En el 425 a. C., el historiador griego Herodoto describió a los Neuri, una tribu nómada de hombres mágicos que cambiaron a formas de lobo durante varios días al año. Los Neuri eran de Esticia, tierra que ahora es parte de Rusia. El uso de pieles de lobo para el calor no está fuera del alcance de la posibilidad de que los habitantes de un clima tan duro, esto es probablemente lo que pudo haber influido en el escrito de Herodoto.  

En muchas historias de hombres lobo, una persona solo se convierte en lobo cuando hay luna llena, y esa teoría puede no ser descabellada. Según un estudio realizado en el hospital australiano Calvary Mater Newcastle, la luna llena saca a la «bestia» en muchos humanos. El estudio encontró que de los 91 incidentes de comportamiento violento y agudo en el hospital entre agosto de 2008 y julio de 2009, el 23 por ciento ocurrió durante la luna llena.

Los pacientes atacaron salvajemente al personal y mostraron comportamientos similares a los del lobo, como morder, escupir y rascarse. 

En la actualidad algunas afecciones médicas se achacan al fenómeno del hombre lobo, como la licantropía (una condición psicológica rara que hace que las personas, crean que se están transformando en un lobo u otro animal), la comida envenenada, la hipertricosis (un trastorno genético raro que causa un crecimiento excesivo del vello), o la rabia

En la actualidad para la mayoría los hombres lobo son un icono de las películas de terror. 

Con todo, los hombres lobo tienen un seguimiento de culto. Se informa cada año de haber visto hombres lobo, con lo que las leyendas de hombres lobo probablemente continuarán persiguiendo los sueños de todas las personas del mundo. 

Influencias Satánicas

Recientemente otro Templo Satánico consiguió que el Tesoro de EE.UU. lo reconozca como un lugar de adoración oficial y no pagará impuestos. 

Establecido éste en Salem, Massachusetts, es el primer Templo Satánico reconocido por el gobierno federal, a pesar de haber sido creado hace pocos años en 2013.

Para pedir la unión del pueblo estadounidense han hecho llegar este mensaje, ( o misión, como ellos llaman ), a través de la Web: 

La misión del Templo Satánico es fomentar la benevolencia y la empatía entre todas las personas, rechazar la autoridad tiránica, abogar por el sentido común práctico y la justicia, y ser dirigido por la conciencia humana para emprender actividades nobles guiadas por la voluntad individual. 

Políticamente conscientes, los satánicos de mentalidad cívica y los aliados en el Templo Satánico se opusieron públicamente a la Iglesia Bautista, defendieron en nombre de los niños en la escuela pública la abolición del castigo corporal, solicitaron la representación equitativa donde los monumentos religiosos se colocan en propiedad pública, siempre que se otorgue una exención religiosa y protección legal contra las leyes que restringen de manera no científica la autonomía reproductiva de las mujeres, los practicantes pseudocientíficos nocivos fraudulentos expuestos y los reclamos en el cuidado de la salud mental.

La estatua en cuestión es de bronce y mide casi 3 metros, es decir, casi como la altura de un hombre humano bastante alto. Representa a un hermafrodita alado conocido como Baphomet, el cual está flanqueado por dos sonrientes niños. Su valor está estimado en más de 100.000 dólares. 

Este plan fue puesto en duda cuando la Corte Suprema de Oklahoma dictaminó que el uso de la propiedad del Estado para beneficiar a una religión está prohibida por la Constitución del Estado. 

El Templo Satánico quiere llevar la estatua a 1.450 km de distancia, hacia el suroeste, y erigirla frente a un monumento: (Los Diez Mandamientos), en el exterior del Capitolio de Oklahoma City.

Baphomet era conocido ya en tiempos de la Inquisición en España, donde se torturaba a los adoradores de Satanás. Los Caballeros Templarios eran la herramienta de lucha en las guerras contra los infieles y contra el oscuro maligno. 

Según algunos cronistas posteriores, alrededor de 1100 Caballeros Templarios, confesaron, sin embargo, adorar a un ídolo pagano llamado «Baphometh«. Incluso algunos eruditos, creen que este ídolo era una simple corrupción de «Mahomet«, el profeta Mahoma. 

Los estudios e interpretaciones recientes que analizan de dónde proviene la palabra Baphomet, arroja una traducción que significa «Sophia» o sabiduría. 

La imagen de arriba fue dibujada en 1856 por el místico y ocultista francés Eliphas Levi, en su libro La Trascendencia Mágica: Las Doctrinas y Rituales. 

Imaginó un hermafrodita alado con una antorcha entre sus cuernos y un pentagrama en la frente. 

Sus brazos llevaban las palabras separadas  S O L V E  y  COAGULA ( los poderes de «atar y desatar» usurpado de Dios. 

«Contiene todos estos opuestos binarios: arriba y abajo, parte animal, parte humano. Hombre y mujer»

«Encarna los opuestos y celebra los contrastes»

Dos dedos en la mano derecha apuntan hacia arriba y dos en la mano izquierda apuntan hacia abajo, lo que significa «como arriba, abajo».

Las palabras ( RESOLVER | COAGULA ), y el gesto que lo acompaña son familiares para los ocultistas. Por si alguien no lo ve claro, la palabra coagular, significa: Cuajar un líquido, especialmente la sangres. 

En algunas esferas se piensa que las dos palabras analizan al ser humano para que afronte una disolución y adquiera una nueva fuerza, es decir, la ciencia de la transmutación, bastante conocida por el magno secreto de la Alquimia Espiritual. 

En cuanto a la cabeza de cabra tiene una expresión neutral. No es demoníaca, feroz o monstruosa, como algunos sienten, si se mira desde una perspectiva cultural. 

En el estómago de Baphomet hay un antiguo símbolo griego de dos serpientes entrelazadas alrededor de un bastón: el bastón que llevaron Hermes (el Dios Mercurio de la Antigua Roma) y los heraldos en general.  

«Hermes se topó con dos serpientes que peleaban entre sí en el monte Citerone»

Cuando Hermes, para poner fin a la lucha a muerte, lanzó la vara de oro que Apolo le había dado, las dos serpientes se enroscaron alrededor, naciendo así el Caduceo. Se llama así por la palabra caer del latín cadere, porque tenía la virtud de apaciguar las discordias. Es por eso por lo que también simboliza la reconciliación de los opuestos. 

Este símbolo representa el comercio, la negociación y la reciprocidad. Es uno de los símbolos más antiguos de la humanidad. 

Hoy en día las Iglesias Cristianas Ortodoxas, utilizan báculos con la forma del caduceo, a veces coronada por una cruz. 

Las dos serpientes en el dibujo del cuerpo humano representan la Ida y Pingala. Dos canales medulares ubicados en la columna vertebral por donde asciende la energía sexual, hasta la parte superior del cerebro (glándula pineal), gracias al correcto uso del caduceo de Mercurio se llega a despertar la conciencia y a alcanzar los mundos superiores, su uso incorrecto entrega la energía al Ego animal que todos tenemos y nos convierte en demonios. 

Las prácticas satánicas son generalmente bastante ocultas y complejas. Las más conocidas por todos son la invocación de demonios y los sacrificios de sangre, que Hollywood a contribuido a alimentar. 

El niño y la niña reflejan el «dualismo hombre-mujer»

Situado tanto en la frente de Baphomet como en el trono detrás de él, el pentagrama es un símbolo satánico ampliamente reconocido, y a menudo aparece invertido. 

La cruz de San Pedro a menudo también se invierte, como lo fue durante la ceremonia de inauguración del Templo Satánico

La antorcha entre los cuernos representa el conocimiento, glorifica así la búsqueda de la sabiduría. 

«La llama de la inteligencia que brilla entre sus cuernos e la luz mágica del equilibrio universal, la imagen del alma elevada sobre la materia, mientras la llama, mientras está atada a la materia, brilla sobre ella»

En el futuro esta figura se prevé que contenga unas nuevas Inscripciones. Que señalarán uno de los siete principios fundamentales del Templo Satánico: «El espíritu de compasión, sabiduría y justicia siempre debe prevalecer sobre la palabra escrita o hablada». 

«Entonces, ¿quién era el demonio? El que no te dejaría vivir, o el que te habría hecho vivir para siempre, en la alegría y el poder ¿del conocimiento? ( Lord Byron (Caín) ).

Para los satánicos la figura es un símbolo de la naturaleza inherente del hombre, representante del eterno rebelde, la investigación iluminada y la libertad personal en lugar de una deidad o ser sobrenatural. 

Según ellos mismos dicen: «Proporcionamos activamente actividades de divulgación y participamos en asuntos públicos donde los problemas podrían beneficiarse de ideas racionales y satánicas»

Se han redactado señales de advertencia ( influencias satánicas ) que reflejan el satanismo en los más jóvenes. Las más evidentes son: 

  1. Dibujos que representan mutilaciones, monstruos o símbolos violentos. 
  2. Pesadillas recurrentes y dificultad para dormir. 
  3. Cambios en los hábitos alimenticios, apariencia demacrada.
  4. Escritos sobre muerte, crimen o temas mórbidos
  5. Interés inusual en las películas de terror. 
  6. Instintos y conversaciones suicidas.
  7. Cambios de apariencia personal (ropa oscura, maquillaje, vestirse para seducir).
  8. Excesivo interés por los juegos de rol fantásticos. 
  9. Escuchar voces, paranoia, miedos.
  10. Creer e interesarse por los poderes psíquicos. 
  11. Interés en lo oculto y rituales. 
  12. Escribir al revés, escribir misteriosamente. 
  13. Desarrollo de una actitud de secretismo extremo. 
  14. Agresiones hacia la familia, educadores, y figuras de autoridad. 
  15. Desprecio por la religión tradicional. 
  16. Daños a animales (torturas, abandonos, ensañamiento).
  17. Un interés inusual por las armas

Los Cárpatos

El arco del mal. Aquél que forma una cadena montañosa que divide Rumanía de norte a sur, y desde el centro hacia el oeste.

Una serie de pueblos antiquísimos, se difuminan bajo un paisaje lúgubre, y prácticamente infranqueable, por la presencia de gargantas profundas con lagos hondos y sinuosos.

Uno de esos pueblos está en la región de Transilvania, en el mismo centro de los Montes Cárpatos. Un pueblo que tuvo que albergar en su territorio a guerreros eslavos, romanos, mongoles, otomanos, sajones, tártaros, y aquél tan conocido y temido, ejército de Atila.

Afiladas agujas en forma de flecha, coronan las antiguos castillos de los nobles. Aterradoras defensas destinadas a castigar y repeler, la llegada de los Ángeles del Cielo. Hombres y mujeres hostiles, amantes de la oscuridad total, y cuya alma, ha sido llamada por los profundos y negros abismos del mal.

Fieles seguidores de la tortura y la impiedad, y fabricantes de las perfectas y letales armas, destinadas a quitar la vida de hombres, mujeres y niños, de los asentamientos. Armas cuyo peso y templanza, así como forma y empuñadura, ostentaban el terrible honor, de ser las más ligeras, seguras y certeras, para segar de raíz, las vidas humanas.

Armaduras perfectamente transformadas y modeladas, con revestimientos defensivos, y extremadamente duros y compactos, vestían los caballeros de la oscuridad. Invisibles a los ojos de sus numerosos enemigos, eran temidos y odiados, por rendir culto a la sangre y a la oscuridad. Antiguos escritos de alquimia y geometría, ocultados de forma deliberada al mundo, y custodiados por despiadadas enormes fieras de presa, contenían las instrucciones de ingeniería maligna de todas las formas y figuras repulsivas, que otorgaban al metal y a las armas, el más puro y templado elemento infernal.

Solían colgar por los pies a sus enemigos hasta su muerte. Lo hacían habitualmente, para verles sufrir y morir horrorizados. Y realizaban rituales de sangre, además, en los días más señalados del libro negro.

Y qué decir de los tan temidos, cíngaros de lengua propia, guardianes de las fortalezas de estos oscuros nobles, raza temida y odiada por igual, desde tiempos inmemoriales por sus costumbres paganas y de magia negra. Y su constante desplazamiento nómada, cuya tribu nunca se asentaba, salvo en esta maldita región de los Cárpatos.

La lengua podría compararse con la expresión más horrenda de la naturaleza humana. Algunas maldiciones como: «me cagaré en los de tu sangre, tu descendencia y tu clan», «mataré a toda la primera línea de tu funeral»…

Siguen los descendientes de los malvados caballeros de la antigüedad, de esta región Rumana, reconstruyendo una y otra vez, sus horrendos crímenes y costumbres desde la más soliviantada mezquindad del alma.

Reunidos en secreto, promueven todo tipo de maldades. Urden planes letales contra individuos, grupos, clanes, y sociedades. Están en todas las esferas de la tierra, desde la policía, hasta los banqueros, pasando por gobernantes corruptos y abrazando a la temible mafia negra. Mafia que parece evidente que manda en la mayoría de la humanidad, tristemente abandonada al destino, de estos malvados, oscuros, e irreconocibles, entidades letales.

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